Y ahí me encontraba, en medio de la poesía de tu ausencia y el cine-teatro de los celos; entre la nostalgia de un “no más” y la angustia del alentador adiós; y es que hay adioses necesarios útiles para depurar toda aquella melancolía de lo que no se quiere y la incertidumbre de lo que sí.

Debo confesar que las noches a oscuras, su estilo bohemio, la indiferencia constante en su mirada y esa forma de mentir, en su momento me encantaron, sobre todo aquellas muestras de amor, vaya!, sí que supo simularlas; fue quizá lo más atractivo a decir verdad, -no es de sorprenderme, tengo una ligera atracción por la gente con problemas –

Le amé, como se ama lo tóxico: a corazón abierto, sabiendo que después de cada encuentro sales con heridas más profundas; amé con una desnudez mental y la inocencia que provoca lo efímero; con la mirada distante de lo estable, con la toxicidad de un buen polvo y el silencio al siguiente día. Amé como mi madre me dijo que no amara, amé como si no hubiera un mañana, arriesgue dignidad, aguanté desplantes, soporté el silencio de preguntas, y como olvidar esos molestos ronquidos!, oh, si!, como olvidar ese estruendoso sonido antes de dormir, tormentosa acústica nochera. Sin embargo, soporté, le quise y de eso no me arrepiento.

Ahora, gracias a eso tengo un costal de preguntas existenciales que no me llevarán a ningún lado, pero en días de lluvia como hoy, por qué no reflexionarlaras: ¿soporté por la necesidad de tener a alguien con quién pasar el tiempo?, ¿tiene tanta complejidad siempre amar o querer a alguien?, ¿a qué le temía para estar ahí?, ¿influye el estereotipo de felicidad que ha impuesto la sociedad en mis decisiones amorosas?, ¿cuántas personas habrán sacrificando su llibertad, por el hecho de cumplir con el concepto de familia?, ¿acaso los mejores orgasmos se tienen con las personas más complejas?, ¿todos en algún punto de la vida roncamos tanto, hasta el punto de joderle el sueño al otro?, ok, si!, la última pregunta carece de sentido, pero vaya! si es cuestión de abrirnos, tengo que confesar que estoy llena de preguntas de todo tipo, algunas un poquito más serías otras un poquito más vagas y aquellas que prefiero nunca hacer por miedo.

Amé, lo disfruté, lo sufrí, lo reí, lo lloré, viví; y me quedo con la experiencia de un amor tóxico que no lleva a ningun lado, y es que existe un drenaje de energía constante cuando estás con la persona equivocada, es como especie de agujero negro emocional que te consume.

Que si lo recomiendo?, si, lo recomiendo una vez en la vida, arriésgate y ama a una persona compleja al menos una vez en la vida, por la experiencia, ama a un(a) tóxico(a), en algún punto va a valer la pena.

Fuente:

J. Calderón.

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